Virginia Janza en Viajera Visita


Virginia Janza es profesora y licenciada en Letras (UBA). Coordina talleres literarios en Siempre de Viaje y forma parte del consejo editorial de Viajera. Publicó los libros La cajita de Pandora (Viajera, 2008), Ocultemos (La propia cartonera, 2010) y Lado Géminis (Viajera, 2012).
***



Una vez me amaron tanto
tanto tanto
que pensé que duraría
toda la vida
me sentí única
maravillosa
perfecta
y creí que entregando
mi nombre
mis sangrantes lágrimas mensuales
el orgullo que algún día
querría componer
reunir en un libro
o diploma
para colgar en la pared más azul de mi cuarto
con un título de experta en cuentos de hadas
bruja blanca
talento sin opción
respiraba la energía de la magia de ese sueño
que planeaba
antes de nacer
los hijos
antes del cobre recorriendo mi cuerpo
el amor habría de traer un sentido
un solo ser
consentido
merlín indicado
sombrero alto y barba larga
así lo reconocería
pero no esperaba
que la magia se fundiera
confundiera
maldad
así de simple
barba azul
a su merced quedaste
abriste la puerta prohibida
–por curiosidad o por seguir tu destino–
chorreando la sangre de miles de esposas
quisiste cerrar
quisiste olvidar
quisiste que no te hubiera amado tanto
tanto
tanto
para que la venganza ancestral
en sus ojos
doliera un poco menos
y el cobre
perforando tu cuerpo
sólo fuera
un escape más.


y ahora que el tiempo se nos fue
escurriéndose como un lago
la distancia que dejamos
entre tu casa y la mía
querríamos extrañar
un escenario sin palabras absurdas
aquello que no tuvimos
no quisimos
como si todavía pudiésemos recomponer
cosernos hilachas de locura
bordarnos
en secreto de amantes
insanos pero no por eso menos unidos
una sensación
esperarla
taparla en silencio
como si todavía pudiésemos escuchar
esquivar la marca
lo que duele
una vez y para siempre
frase hecha con punto festón
cosernos botones en los ojos
mundo coraline
de bizcochuelo y brillantina
cruzar el lado y olvidar
lo que dejamos atrás
lo que perdemos
qué
nos espera
ficticia paralela
aflicción
(cada vez que cierro los ojos
(cada vez que me alejo un poco
lo entiendo
es una bruja
no es mamá)


Él está en mi cabeza
no puedo pensar
–sentir–
como antes
y lo primero que digo es
cómo entró
cómo no lo vi
a tiempo
cierro los ojos
y no puedo soñar
(yo que disfrutaba detrás de bambalinas
recorrerme
sola)
y ahora
él está en mi cabeza
(yo no estoy más
sola)
el cuerpo sigue
pero mi cerebro
–poseído–
se resiste un poco a continuar
como si nada
me traiciona
¡a mí!
mi parte más querida
todo porque él
aplicó la inyección
el virus
la droga:
él es la droga
y ahora
que está en mi cabeza
yo también soy
desechable intoxicación
algo que se toma y ya
el momento alto de la noche
pero luego
cuando llega el día
el sueño viene a limpiar
los ojos
y te ves
(y te ven)
y ya no sos más
querida.


Y así te encontraron
caída empastillada con el teléfono en la mano
una escena bien construida
cerraba una vida de drama
no podías terminar de otra manera
¿querías morir?
¿realmente tenías ganas de irte de este mundo?
dejar tu cuerpo de guitarra
tu pelo oxigenado
tu boca de corazón
ojos empañados apenas caídos
entornados para esconder
la mirada hipnótica de marilyn
cuerpo de trapo rojo
tu vida terminó
película sin gracia
no te dejaron crecer
no te dejaron sacar
tu géminis perfecto.
Y así quedaste
de lado
caída hermosa
parecías dormida
parecías querer llamar a uno de tus amigos
tus hombres de confianza
ayuda ayuda
como otras veces cuando era tarde
y los ojos no se cerraban
quedaban abiertos entornados
como cuando se clavaban en alguien
y no lo dejabas dormir por semanas
hipnotizados por marilyn
sueño americano
pollera volando hacia el sol
lunar ensombrecido
y así quedaste de espaldas
parecías estar soñando
que alguien te hubiera peinado el pelo mojado
no querías ser molestada
no sabías que tu foto iba a recorrer
el mundo marilyn
monroe asesinada
marilyn monroe carita de nena
femme fatale
elásticas piernas monumentales
géminis de platino.

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