Ricardo Czikk escribe sobre “La Pérdida o la perdida” de Karina Macció


Reseña sobre LA PÉRDIDA O LA PERDIDA de Karina Macció


“Todo el significado del libro puede resumirse en cierto modo en lo siguiente: Todo aquello que puede ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede hablar, es mejor callarse”
Ludwig Wittgenstein. Tractatus Logico-philosophicus.
Yo leo 
¿Se podrá resumir todo el significado del libro? ¿Se podrá sintetizar el sentido de este libro? ¿Se podrá hacer la sinopsis de todo un libro? ¿Y si el libro fuera de poemas? ¿Y si fuera un largo poema que además pretende hablar de lo perdido y desde ese no-lugar instalar el lenguaje? ¿Y si para colmo de males, caja de Pandora que no cerró nunca, fuera sólo un largo texto en busca de hacer que la lengua diga algo, que haga sentido? Quizá lo perdido, lo que queda en silencio, lo que no puede decirse con claridad, sea algo a lo cual no se resigne esta autora. Ella busca desesperadamente que el sentido deje de escurrirse, ¿qué coagule? Vale decir, que su sangre deje de perderse, que el amor deje de llevarla a pérdidas, y que eso la haga perdida. “Pérdida” parece un significante privilegiado en el universo femenino, lo que podría llevar a pensar que Karina (evidente nombre de mujer) Macció, hablará de y para ellas. Confirmado que se trate de una mujer / femenina, la pregunta podría ser si acaso se trata de un libro que sólo hable desde la femineidad. Si ello fuera cierto, ¿habrá algo no comunicable para los hombres / masculinos, lo cual me  afectaría como lector? Puede ser cierto. Será como todas, ésta, una lectura que contendrá otros silencios, los que mis propios puntos ciegos me impidan ver entre las letras.
Partida

Desde su misma dedicatoria, “al corazón que se puede romper y rehacer…” la noción de pérdida/perdida remite a partida. 
“Vista de perfil, nadie adivinaría una persona rota, un yo en mitades para repartir”. 
“Falta de mí / perdida / en voz / sumida en el flujo / correr / sólo sentir / sin lengua / decir es ruido / trampa del ser / querer es partir/se / y me rompo toda…” 
Re-partir los niveles en que la partida contribuye, subsume y ordena a la perdida/pérdida. El siguiente orden se corresponde al del descubrimiento en la lectura y no a cierta supuesta importancia asignada a cada sentido del significante.
Partida Uno: la autora recurre al andrógino “En El Banquete de Platón / se cuenta la increíble historia del hermafrodita.” Ello se hace materia en la forma pronominal vacilante, que va desde la primera persona del singular a la misma del plural. Si el nosotros es el que escribe del amor, ¿no será porque alguna vez estuvieron tan juntas las partes, que ahora lo que pasa es que se buscan para “rehacerse”, como el corazón que es delatorii: “tic tac, morboso, social, tan redondo y consciente”? Partida está en pedazos que quieren encontrarse. “El y ella no existen” e inmediatamente después agrega “… ni siquiera el recuerdo del desgarro”. Un desgarramiento ha hecho de esa unidad originaria, mítica, supuesta, fundacional, un dos que no se reencontrará en el uno del nosotros. Siempre quedará un resto innombrable.
Partida Dos: el alejamiento, la ida. Un viaje, que es el de la despedida.  “Vuelve a empezar. / Yo me apuro, me alejo y me parto en dos. / Partida perfecta, minuciosamente equitativa” Parte y se aleja del otro, del que no quiere desprenderse, pero a la vez al que no sabe si quiere quedar adherida. “Just like that”, “chasquido”, “fall in and out of love”. ¿Se puede llegar y partir tan rápido (al y del otro)? Otro adiós: cuando recuerda y enumera esas formas en que otras mujeres se fueron del mundo, se quitaron la vida. Las observa desde el balcón, se mira a sí misma y al mismo tiempo observa el vacío y esa peluca, el hotel y una luz roja que avisa que estamos en una ciudad. Se crea un extraño, llamativo clima policial, negro. ¿Un crimen? ¿Alguien que no sabe como alejarse, partir y entonces mata / se mata? Una referencia melancólica a las mujeres que no supieron como terminar el viaje de la vida. 
Partida Tres: el cuerpo está quebrado. “La materia me perfora”, “me golpeo bola de flipper / y duelo”.  Incluso está “–desaforada–“, perdió los fueros, algo de su inmunidad se ha extraviado. “Disectándome / rana con la panza abierta” Un cuerpo a la vista del experto que la deshumaniza. La hace cuerpo para ser víctima del bisturí. ¿Despertará con el beso del príncipe o tal como parece no quedará más que cuerpo? “Quedo muñeca / –muñón– ¡preciosa! ¡preciosa! / –extraña– pescado enredado / dando vueltas sin ir / a ninguna parte”

(Continúa)

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