mirarse en el espejo de la noche – Belara Michán


mirarse en el espejo de noche
deber ser un poco raro
para los ojos del día
levantar una pierna
buscar
el equilibro antes que el sueño
y entonces


y entonces sí


con la tibieza de brazos como alas
me miran de frente
dos ojos espejados
negros, de pupilas brillantina
da ganas de soplar
derramar
empaparse la cara
con su oscuro rubor


porque la noche planea alrededor del cuello
o la muerte
o la desconfianza:
ojos y brazos, brillan
(la sutileza del mirarse
es tan grave
tan simple
tan fugaz
como mariposa en un cuerpo gusano
inquieta)


¿pero hasta qué hora ven los ojos
esta exhalación radiante
dentro de la tapa, de esta oscura caja
es decir:
cuerpo?


las alas desplegables de mis ojos
se enroscaron
desde el pelo hasta la raíz
me enroscaron
y ahora, convivo con pájaros
hambrientos de belleza
me llevan a caminar
bailan
en el reflejo líquido de mi cuerpo de noche
me hablan
me mueven los brazos y los gestos
llevan mi cabeza
por lugares impensados
sin saber
que en todos sus pasos
hasta en los más simples
están buscando mi ojo denso
–íntimo–
–ilegible–
su único secreto


(ya no sé estar
ya no sé irme
o cómo
y aunque pudiera
no encuentro los ojos para mirarme
fuera del espejo
de la noche
ahí, donde hay algunas salidas
pero no veo entrada
ahí, indecible, atorado:
cuerpoadentro)


Belara Michán, cuerpoadentro.
Viajera, 2011.


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