Reléame vs. Léame


por Nicolás Di Candia

ReléameEn 2011 publiqué Léame, luego de varios años de mucha escritura, y un año y medio de preparación específica del libro. En ese proceso, que contó con la participación inestimable de Virginia Janza, elegimos cuentos, los categorizamos, los reescribimos, los ordenamos y preparamos el mejor libro que podía hacer en ese momento. Debido a mi producción permanente, no obstante, tuvimos que poner una fecha límite, y los textos que entraron en Léame fueron escritos antes de mediados de 2010 (una excepción es el cuento Domingo de regreso, que entró por la ventana en reemplazo de uno que no terminaba de funcionar y se convirtió en uno de los hits).

El límite de tiempo causó que cuando salió Léame ya no fuera un reflejo de lo que sentía que estaba siendo como autor. A esta altura ya sé que eso es algo que pasa seguido. El autor que escribió un texto se transforma, deja de ser lo que era para ser algo distinto. En cierto sentido, todos los textos son póstumos.

El asunto fue que la publicación de Léame fue un hecho muy feliz, y los comentarios que recibí fueron muy positivos, aunque siempre sentí que yo podía dar más que eso. Tenía adentro al que escribió Léame, pero también podía hacer otras cosas. Escribir de otra manera, sabiendo más lo que estaba haciendo. Me gusta explorar desafíos de escritura nuevos, lo que no quita que pueda volver a cosas parecidas a las que ya hice, como para comprobar que todavía puedo hacerlas.

Durante los últimos tiempos, también con la apreciada colaboración de Virginia, estuvimos haciendo otro libro, Dos bocas, que será publicado en pocas semanas. Tengo ganas de que salga cuando todavía soy el que lo escribió, aunque cada día que pasa eso se hace más difícil.

Mientras tanto, en Viajera nos pusimos en campaña para lograr crear las versiones digitales de nuestros libros, lo que demandó mucho trabajo. Las pruebas de los libros se hicieron en base a Léame, porque fui uno de los principales impulsores, y porque era yo quien hacía esas pruebas. Finalmente, después de un tiempo, logré lo que buscaba, y generé de cero una versión digital de Léame que incluye un texto extra: la versión traducida por Google de Cuando digo quiero decir, que es muy graciosa y quedó fuera de la versión impresa por razones de espacio y pertinencia, pero que estaría de más en cualquier otro libro.

Pero no era suficiente. Ahora que podía hacer libros electrónicos, pensé que dado el tamaño de mi obra escrita estaría bien hacer un libro exclusivo para e-lectores. Y surgió la idea de hacer una especie de bonus track de Léame, que naturalmente llamé Reléame.

65ad8-tapaleame.jpgEl título había aparecido mucho antes, como un chiste, cuando alguien hablaba de cuál podía ser el título de mi segundo libro. Era una conversación que salía seguido, por alguna razón. La gente tiraba cosas como Cómpreme, Léame otra vez, Difúndame, Repítame. Y yo después de un tiempo desarrollé el retruco para estas conversaciones: Reléame. “Ahí está”, decían todos, y dábamos por concluida esa parte de la conversación.

La idea de Reléame era, mientras hacía Dos bocas, hacer también algo que fuera más reconocible para el público al que le gustó Léame. Dos bocas tiene unos cuantos poemas, y también cuentos, en un formato extraño. Va a ser intencionalmente un libro algo menos accesible que Léame, por más que igual considero que será accesible. Pero el que lo compre buscando algo similar a Léame se puede decepcionar. Para el que busca eso, hice Reléame.

Los textos de Reléame tienen tres categorías:

  1. Cuentos que podrían estar en Léame y que no entraron por cualquier motivo (por ejemplo, ser escritos después).
  2. Secuelas de algunos de los cuentos de Léame. Por ejemplo, uno de los hits de Léame es el cuento en el que se habla de que para festejar el cumpleaños del abuelo tiraban la casa por la ventana, y se describe meticulosamente el proceso de tirar la casa, empezando por el contenido, luego las paredes, los techos y todo. Este cuento le gustó mucho a mi abuelo, que pensó que hablaba de él. Cuando me lo dijo, le objeté que él vivía en un departamento. Y entonces surgió la idea de hacer una versión de la casa por la ventana en departamento, y ver dónde me llevaría eso. Hay dos o tres casos similares en Reléame, que le dan valor agregado a quien leyó Léame.
  3. Una pequeña selección de algunos de mis primeros poemas, escritos sobre todo en 2011, cuando vi que podía y me largué a poemar. Son bastante concretos, y habían quedado afuera de Dos bocas porque no tienen nada que ver temáticamente, entonces cayeron aquí y le dan cierta pausa a la prosa interminable del libro.

Para Reléame hubo también un proceso de reescritura, selección y ordenamiento. Mi hermana Laura generosamente retocó la tapa original, y luego de un breve paso por el consejo editorial de Viajera, vio la luz. Y ahora, ya en venta en nuestro shop, se transformó en el primer libro de la colección Virtual de Viajera.

En los primeros días notamos cierta confusión en el público. Aparentemente hay quienes piensan que Reléame y Léame son la misma cosa. Ahora saben que son dos libros distintos que comparten autor, filosofía y casi título. Son hasta ahora mis dos libros publicados. Y pronto se sumará Dos bocas, que también son dos libros, pero en uno.

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