Pinto reseña a Cheb Terrab en Solo Tempestad


Por Analía Pinto para Solo tempestad

Hay por lo menos dos formas de construir un poemario. Hay muchas más, claro, pero estas dos que mencionaré son rápidamente identificables: una, fácil, siempre a mano, inevitable en algún punto, es juntar poemas disímiles, de distintas épocas y etapas, y armar la consabida antología, el más o menos bello florilegio; otra forma, menos fácil, más arriesgada, más consciente, más poética también, es escribir uno, dos, tres, cincuenta poemas con clara intención de conformar a posteriori un libro. Por supuesto, el poeta al comienzo no lo sabe: simplemente empieza a desmadejar el hilo que encontró en una imagen, una palabra, un verso o una ciudad, como puede ser el caso de Cuzco en La fauna de un topacio de Néstor Cheb Terrab (Viajera Editorial, 2017).

Me gusta considerar estos libros como organismos, puesto que entiendo que así se han ido gestando: de un verso nació otro y otro y otro hasta llegar a un poema y luego otro verso y otro verso… así se manifiesta una construcción espiralada, como la que ostenta este poemario. La construcción en espiral lleva al lector por caminos que parecen iguales pero son distintos: a veces se gana en altura, otras en profundidad. También resuenan numerosos ecos: son los hilos visibles de una trama infinita de la que este poemario (y todo poemario así engendrado) es apenas un recorte, un breve y refulgente paño.

Entonces hay imágenes que vuelven, que saltan de poema en poema, que reaparecen cuando creíamos que ya todo había sido dicho en un poema anterior. Hay resabios que como el regusto de las cosas amadas vuelven subrepticiamente y siguen regalando sus minutísimas magias. Hay, justamente, una ciencia muy precisa de lo pequeño, lo íntimo, en esta obra de Terrab, que al final es interesantemente glosada por Ana Guillot.

Si hay libros que son como gemas, según creo recordar que escribí en mi última reseña, hay libros que ofician entonces de arroyuelos y senderitos de agua fresca que van puliendo, suave, lenta, pausada e infinitamente, las piedras a su paso, dejándolas más lisas, más bellas, cada vez más cerca de las gemas aludidas. La fauna de un topacio es uno de esos libros.

La fauna de un topacio (2017)

Autor: Néstor Cheb Terrab

Editorial: Viajera Editorial

Género: poesía

 

 

Link a la nota: http://www.solotempestad.com/cherabxpinto/

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