Florencia Abbate en La Otra * 5/6


 

Cuando eso vuelva

Cuando de pronto a medianoche oigas

aquella música increíble

misteriosamente coreografiada

sobre el horizonte,

no te quejes de nada que hagamos

inermes frente a la ardiente guerrilla

de barriletes que remontan

para ganar otra vez el extravío

de nuestras decisiones. Asomada al mirador,

con asombro, yo también escucho

esa melodía salvaje y me estremece

aun entre la niebla, entre las luces rotas.

Cuántas cosas

y esa esperanza tan frágil

que parece sueño,

tan espectral como un trazo

en la cara del agua

¿quién podría tatuar su sentido

con la presión de un párpado?

cuántas cosas

significa un gesto.

El paseo

De repente, nos interesamos por algo diferente

como salir a andar en bicicleta

cuando la ciudad está llena de humo

Mientras tratan de apagar los incendios,

pedaleamos hasta acostumbrarnos

y se nos pasa la tos…

Por suerte hay momentos como éste, casi sigilosos

en que salimos por un intersticio

escapando de muchos charlatanes

y de la evolución de la tecnología, tanto más rápida

que todas las novedades producidas

por el arte y la política.

Olvidamos el mugir de los debates

enrollándose hasta perderse en la prisa

por volver a casa.

Y logramos acceder a una vida fugitiva

con cierto encanto, el paseo,

lo bello que sucede cuando una se distrae.

Interesarse por algo diferente

es mejor que descargar el contenido

de nuestra aspiradora,

la opulenta pelusa de los días, decías,

salir es mejor que quedarse mirando

la lóbrega función que montaron

para un público cautivo

del que también forman parte.

Plazas, heladerías, estaciones de servicio,

y en un momento dirigimos la mirada

hacia las alcantarillas

y surcamos los límites del espacio.

Los utopistas no saben producir

lo que imaginan, decías,

las mayorías jamás alcanzarán

a imaginar lo que producen.

Los daños no se comprenden en el acto,

de golpe, cuando ya se han hecho,

un día se abre alrededor un mundo

completamente distinto.

Termina el paseo y volvemos

a resolver nuestros temas, como de costumbre,

escondidos tras esos artefactos domésticos

que organizan la existencia en peligro.

Fue como fugarse en un suspiro,

yendo hacia un presente que siempre

está en otra parte. Porque escapar

es uno de los placeres más tristes de la vida.

Enumeración

Huellas enterradas

Tan completa era la mentira

La más terrible espera

Al unísono

No tuve un momento de descanso

¿Y su nombre?

Nieve

Desastre

Embriagada

No conozco sueños de ese tipo

En galaxias heridas

Los pocos que vivieron

Una fragancia explosiva

¿Se refiere al Amor?

Florencia Abbate nació en la ciudad de Buenos Aires el 24 de diciembre de 1976. Su última publicación es el libro de cuentos Felices hasta que amanezca (Emecé, 2017). También es autora de las novelas El grito (2004; 2010; 2016; 2017) y Magic resort (2007; 2011); de los libros de poesía Puntos de fuga (1996), Los transparentes (2000) y Love song (2014); del libro-objeto Shhh…lamentables documentos (2001); de los cuentos infantiles Las siete maravillas del mundo (2005); de la investigación Apuntes sobre transexualidad (1998); de los volúmenes Deleuze para principiantes (2001) y Literatura latinoamericana para principiantes (2003); del ensayo El espesor del presente. Tiempo e historia en las novelas de Juan José Saer (2015); y realizó la antología Una terraza propia. Nuevas narradoras argentinas (2006).

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