Natalia Carrizo en Tu viaje del año


 

 

Natalia Carrizo nació en 1981, en Buenos Aires. Es escritora, aficionada a la fotografía y Licenciada en Publicidad. Ha trabajado sobre violencia de género y violencia simbólica y mediática tanto desde el Estado como en organizaciones gremiales y políticas. Fue Secretaria de Organización y Cultura de la Unión de Trabajadores de la Moda e Imagen en Publicidad. Participó de numerosas publicaciones y obras colectivas. En 2018 formó parte de la antología Martes Verde del Colectivo de Poetas por el Derecho al Aborto legal. En 2016 presentó No Somos Diezmo, el primede su autoría.

 

 
¿Quién sabe si el mito tiene
sabor a cicuta o a destierro?
Indago las aristas de mi mente,
los vértices agujan puntas al afuera;
no puedo cargar tus venas en mi carne.
Las perforaciones del alma tamizan
para hornear el pastel, los colores.
¿Queda algo de cuerpo en la caricia vencida
con que tribulas suponiendo maldiciones
en la danza de mis párpados,
en el horizonte del iris inquieto
que me habita presente hacia el futuro?
Imputas a mis ojos un espejo.
Digo: me arrancas la mirada,
y mi pupila es un fondo siempre perdido
en la boca silenciosa de un aljibe anterior.
¿Queda piel en el hambre que tributas?
¿Qué totalidad supones en mis poros?
¿De qué plástico privas el sudor,
la entrega, la fuga salitre?
¿Qué da el temblor que acuna la devoción
tejiendo santos de los féretros,
petrificando mantos en los árboles?
Dibujo umbrales, es mi gracia
reafirmarme de los huesos,
el tul que vela en transparencia,
desgajarme y encogerme en jugos
hasta la semilla.
No niego nada,
me apuesto a contemplar,
a susurrar villancicos de verdades nativas,
verdades aortas,
al ritmo del rezumar de esta sangre
con la que ya no hago ofrenda
en privilegio de los vampiros.

 

 

****

 

 

El se-mental fecunda hambruna en rutina
de olvido a lo salvaje
Un relámpago de pliegues haría
esta noche
considerablemente menos burocrática

Ella se ignora las lunas sin desterrarse
las ansias
lo que distingue la levedad
es un carnero en la sopa
Y no divisa
quién hierve

Sobre el pupitre la armadura resplandece
Hay que saber negarse al alumnaje
blandiendo cucharas en la mano

El cuerpo reclama sustancias
menos escurridizas
que el amor

Natalia Carrizo

 

 

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