Sofía Ciravegna


Nació en abril del 90, un domingo 29 de ñoquis a las 8:37 de la mañana en Buenos Aires, Argentina. En esa misma fecha, se celebra el día internacional de la danza, el nacimiento de Alejandra Pizarnik y el día del animal, acontecimientos hermosos que elije para identificarse.
Lo que más le gusta en la vida: bailar, viajar, escribir, cantar, ver películas, escuchar música, el teatro y la fotografía. Taurina, ascendente en tauro, luna en cáncer, Caballo en el zodiaco chino, colecciona cuadernos y ama las camisas.
Nueva York es su ciudad en el mundo. A los cinco años ya era fanática de Michael Jackson y a los trece de Los Piojos. Tiene dos armónicas y una guitarra. Mantiene viva la ilusión de algún día tocar un instrumento. El baño, su lugar preferido de la casa. Podría comer helado de limón hasta morir. No puede vivir una semana sin fideos ni coca. Es una necesidad estar descalza y al menos una vez por año, regresar al mar. La poesía siempre estuvo en su vida. Cuando era chica, escuchaba junto a su abuelo los vinilos de García Lorca recitando. Al principio era un poco aburrido, pero con el paso del tiempo se fue transformando en gusto. Su conexión más fuerte llegó en el colegio. A los 16, los viajes en bondi, Spinetta, el amor y la partida de su abuelo la llevaron a comprar su primer cuaderno.
Después de un año de poemas, decidió googlear, y así apareció Karina con Siempre de Viaje. 10 años y 84 ciudades después, con idas y venidas, un trabajo de parto intenso y fuertes olas del sudeste, nace Sumergida.

En Viajera

 Sumergida (Descubrir, 2018)

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