Materna


MaternaIgnacio Uranga, 2015.
ISBN: 978-987-3719-06-6
110 p.

Un punto sirve para señalar que una unidad de discurso concluyó. Pero los poemas de Ignacio Uranga no tienen puntos. Ni seguidos ni finales. Tienen otros signos de puntuación, sí, pero no puntos. No constituyen, como consecuencia, unidades. Ni siquiera podríamos decir que se terminan. Más bien se interrumpen. Son fragmentos. Fragmentos de discursos que contienen otros fragmentos de discursos. Voces que vienen de otros lados y de otros tiempos. De otros poemas, a veces, pero también de la filosofía o de la religión o de la radio. Y hasta de otras lenguas. Fracciones, una vez más, pero no frases enteras. Como si Uranga no cesara de conjurar la oración o el párrafo, el punto seguido o final. Como si con la oración se iniciara, para él, la prosa. Abundan las comas y los dos puntos, eso sí, que van escandiendo el poema, imprimiéndole un ritmo, siempre desplazado en relación con la métrica. Pero puntos, no.

No es casual entonces que su poesía se haya visto confrontada con ese momento conclusivo por excelencia: la muerte. Materna habla sobre eso: sobre la muerte de la madre y sobre por qué esa muerte no es un punto sino una interrupción, interrupción sin motivo de una vida que hubiese podido continuar, interrupción que deja los fragmentos del pasado en la misma incertidumbre acerca de su significación definitiva. Materna no es una oración, y sobre todo no es una oración fúnebre. No es una conclusión. Y sólo así logra evitar Uranga que su poesía se precipite en el pathos. Allí donde cualquiera hubiese escrito un epitafio, Uranga despliega el interrogante irresuelto de la vida.

Dardo Scavino
Bordeaux, Francia

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