Andrea Larrieu * Apenas lo miró


Apenas lo miró sintió el cuerpo flojo, un fuego en las mejillas. No podía ser, los ojos oscuros y aburridos, la nariz levemente más grande que el resto, los pómulos hundidos, los rollos en la panza, los pechos insignificantes, las caderas anchas, las rodillas salientes. ¡Estaba desnuda! Lo único distinto era el color rojizo de sus cabellos. ¡Bruja tenía que ser!
Se estiró la pollera amplia, se aseguró que estuviese abrochado el botón más alto de la camisa, se persignó y apretó las cuentas del rosario hasta que las yemas casi se perforaron.
¿Era posible que fuese portadora de una vida anterior pecaminosa e inescrupulosa? ¿Pudo haber sido una bruja hereje quemada en la hoguera?
Cinco mil a la una, cinco mil a las dos, cinco mil a las tres.
Ni bien sonó el martillo, se encontró frente a cientos de ojos que se le clavaron.
Pensó que se desmayaría, que vomitaría, ciertamente la habían reconocido. Caminó apresurada, se cubrió con el tapado y huyó, mientras la pelirroja se exhibía desnuda bajo la luz artificial.

 

 

Andrea Larrieu, 2018.

Para Minuto Doble/Máscara en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.