Ricardo Czikk en Un año de sensaciones


 

 

Estaba seguro de que andaba necesitando una conversión.
¿Leer ensayos me había arruinado? Amagué con inspiraciones retorcidas: ajá, un whisky en la mano y un habano como Hemingway. Agarrarme a trompadas. ¿Poner cara adusta a lo John Berger?
Todo es impostura, todo es impostura me decía en una letanía, un velo que obturaba otras ideas.
Y así, cuando el año parecía acabado, escribí una carta de amor que encabecé con dos palabras: pies fríos. Los pies fríos de mi cuerpo tras amar y esa diferencia entre mi cuerpo siempre agobiado de calor y transpirado con esa urgencia helada.
Encontré que repetirme no era tan abominable como imaginaba, que soy un manojo de obsesiones, sonidos plegados en mí y palabras que por fin se sacuden cuando convoco al amor.

 

 

Ricardo Czikk, 2019.

Para Un año de sensaciones.